Cuando la comunidad toma las riendas de la salud mental.
¿Alguna vez has sentido que las soluciones a los problemas de tu vecindario siempre vienen "de arriba hacia abajo", sin tener en cuenta lo que realmente vives?
En la ciencia tradicional, esto sucede mucho: los investigadores entran en la comunidad, recopilan datos y se van para escribir artículos que los residentes locales nunca leerán. Pero, ¿y si la investigación fuera una herramienta para redistribuir el poder?
El Sur Global y la Lucha por Derechos
Mientras el Norte Global (como EE.UU. y Europa) se centró en el movimiento Recovery —enfocado en la autonomía individual y la esperanza—, en el Sur Global la salud mental siempre ha sido una lucha colectiva. Nuestros movimientos de usuarios nacieron de la mano de la resistencia contra golpes militares, el colonialismo y la desigualdad social.
Aún hoy, enfrentamos el desafío de no solo “importar” modelos extranjeros. Los críticos señalan que el modelo de Recuperación puede, a veces, centrarse demasiado en la responsabilidad individual, ignorando el racismo y las injusticias sociales que enferman a nuestra gente. Es por eso que necesitamos una ciencia que hable nuestro idioma: la Investigación Participativa Basada en la Comunidad.
Qué hace una investigación verdaderamente participativa?
Segundo Barbara Israel e seus colaboradores, essa não é apenas uma técnica, mas uma orientação ética. Ela se baseia em:
- Asociación Equitativa: investigadores académicos y miembros de la comunidad comparten el poder de decisión en todas las etapas, desde la elección de qué investigar hasta la divulgación de los resultados.
- Modelo Ecológico: entendemos que la salud mental no es solo “biomédica”. Está influenciada por factores económicos, culturales, históricos y políticos.
- Acción para el Cambio: el objetivo final no es solo publicar, sino generar transformación social concreta y sostenible para quienes viven el problema.
Ciencia como Herramienta de Resistencia
La investigación participativa es un acto político. Incorpora la vivencia de los “sobrevivientes de la psiquiatría” y de grupos marginados, garantizando que sus voces no solo sean escuchadas, sino que ellas diseñen el sistema de cuidados.
Al adoptar un contexto decolonial, esta práctica se centra en la creación de nuevas “pedagogías de lucha”. Como subraya Achilles Mbembe, la rehabilitación de nuestros afectos y pasiones permite crear resistencias viscerales contra el poder que decide quién debe vivir o morir. Cuando actuamos colectivamente, aumentamos el capital social de la comunidad, lo que es uno de los mayores remedios para la salud mental en contextos de exclusión.
Rumbo al Nuevo Horizonte
El proyecto Entrepares se dedica a realizar una revisión profunda sobre cómo estas investigaciones participativas están sucediendo en el campo de las psicosis en países de bajos y medianos ingresos. Queremos entender cómo el Sur Global está usando la ciencia para enfrentar el colonialismo contemporáneo y construir cuidados menos opresivos y más democráticos.
Al fin y al cabo, si el conocimiento es poder, ¡nada más justo que ese poder pertenezca a la comunidad!
– Referencias
- Slade, M., Amering, M., Farkas, M., Hamilton, B., O’Hagan, M., Panther, G., Perkins, R., Shepherd, G., Tse, S., y Whitley, R. (2014). Usos y abusos de la recuperación: Implementación de prácticas orientadas a la recuperación en sistemas de salud mental. World Psychiatry, 13(Feb. 1), 12–20.
- Israel, B. A., Schulz, A. J., Parker, E. A., y Becker, A. B. (1998). Revisión de la investigación comunitaria: Evaluación de enfoques de asociación para mejorar la salud pública. En Annual Review of Public Health (Vol. 19).
- Arnstein, S. R. (2019). Una escala de participación ciudadana. Journal of the American Planning Association, 85(1).
- Mbembe, A. (2018). Necropolítica. N-1 ediciones.



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